¿Me acompañas?
Views
Reciba las notificaciones con las últimas novedades
Loading...Loading...


Categorias

escribe . comparte . inspira

Tu historia es siempre importante. Es única y exclusivamente tuya. Tu vida son experiencias y, a veces, si compartes, inspiras, enseñas, ayudas. ¿Te animas?

Tweets Recientes
¿Me acompañas?
Reciba las notificaciones con las últimas novedades
Loading...Loading...


Inteligencia Emocional en Alicante

Por favor, no crean, sin más, todo aquello que aquí les cuento

Julio 9, 2016.Pedro Atienza.0 Likes.0 Comments

Un cordial saludo a todos, estimados visitantes y lectores. Permítanme que me presente; mi nombre es Pedro Atienza, y espero, muy sinceramente, que este artículo con el que se inaugura esta bitácora, se pueda convertir en el “principio de una gran amistad”. Ese es mi más sincero deseo, que el tiempo nos permita conocernos a base de compartir desde aquí aquello que mutuamente pueda hacernos bien.

Y eso a pesar del título de la reflexión que hoy nos toca. Tal vez no parezca de lo más oportuno para un buen comienzo, pero que no les sorprenda, porque la realidad es que hoy, así, para empezar, a lo que vengo es a pedirles un gran favor, y este es que no crean todo lo que les cuento. De verdad, por favor, no lo hagan. Claro está que esto no acaba aquí. Ustedes, por supuesto, se merecen una explicación a tal petición, la cual voy a intentar darles a continuación.

Así era como comenzaba hará ahora casi un año, un artículo sobre esta cuestión, no siendo por tanto y ciertamente, la primera vez que escribo sobre este tema del creerse a pies juntillas aquellos que nos cuentan por el simple hecho de que nos lo han contado. Entonces, ¿insistir una vez más en el peligro de no recelar de aquellas informaciones y mensajes que nos van cayendo a todas horas del día, todos los días uno tras otro? Posiblemente, como en anteriores ocasiones, tampoco vaya yo hoy a descubrir nada nuevo y original —o tal vez sí, ¡quién lo va a saber!— pero el asunto es que hace apenas unos pocos días, me encontré de nuevo en el diario El Mundo con una nueva y extravagante  historia de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, ese que ustedes recordarán como “el pequeño Nicolás” y que, por cierto, ya tiene su página, como si de los grandes se tratase, en la famosa Wikipedia —palabra esta de santo— de modo que la anécdota del tierno infante Nicolás, me sirve como excusa como para retomar y recordar la cuestión.

Pero desde este pequeño toque de humor prestado de esta pantomima, y salvando, por supuesto, las abismales y universales distancias entre aquellos chiquilicuatres de tres al cuarto  —que haberlos haylos y en cantidad— y los verdaderos profesionales, de los que a continuación se vendrán a citar, les contaré que hace no mucho, tuve la oportunidad de volver a visionar la extraordinaria ponencia titulada «El Bueno, el Malo y el Sabio», a cargo de Héctor Puche y mi querida y gran amiga Elisabeth Merino, —impartida durante el mes de abril de 2015, en el entorno de Expocoaching en Madrid— y en honor a la verdad he de reconocer que el estar a vueltas sobre el tema, me viene de perlas el recordar la primera de las reglas que ambos ponentes estableciesen para comenzar su exposición, la cual, categóricamente, decía así:

«No creas nada de lo que escuches aquí. Verifícalo.»

Y les aseguro que no podría estar más deacuerdo pues lo que venimos afirmando no es, ni mucho menos, asunto baladí, pues en tanto que no verificamos las informaciones que recibimos, estas son sólo verdades de otros. Sólo en el momento en que experimentamos y comprobamos la información,  esta podrá ser una verdad auténticamente nuestra. Entretanto viviremos con verdades prestadas, que al parecer, tristemente y visto lo visto, a gran cantidad de personas no parece importarles, tal vez porque es más fácil mantenerse en una constante zona de confort sin tener la valentía, a veces ni el mismo propósito —que nadie dijo que fuese fácil— de hacerse cargo de la propia vida, con todo lo que ello conlleva.

Siguiendo a través de los grandes, hace un par de semanas mi coach y grandísimo amigo Rafa Martínez afirmaba: “no pretendas llevar a nadie a donde tú nunca has estado”. Así pues, no caigan en lo fácil, no se dejen arrastrar por quien no conoce el camino.

Y por eso les pido, una vez más, que no crean todo lo que les cuento. No hagan suya mi verdad sin dudar, sin cuestionar, sin reflexionar, sin experimentar… Si en alguna ocasión aquello que yo pueda exponer es aceptado, que no sea porque es mi verdad. Si ha de ser, que sea porque se ha convertido en su verdad y, a partir de ese momento, un servidor ya no tendrá nada más que ver en ella.

pensamientoCritico2

Desarrollo del Pensamiento Crítico

Así pues, puesto a los nuestro, lo que aquí ahora les cuento lo hago desde la necesidad de desarrollar nuestra capacidad de criterio y de experimentación, porque algo que puede parecer una obviedad —¡qué más obvio que la necesidad de ser coherente con uno mismo!— se convierte en la excepción.

Pero yendo algo más allá, habremos de reconocer, por quitar algo de leña al fuego, que si ese algo tan fundamental como es hacernos dueños de nuestra propia verdad, que es como decir de nuestra propia vida, no se cumple como debiera, es, entre otras cosas, porque nuestro entorno tampoco acompaña y no nos lo pone nada fácil, —que no por ello es imposible— pero, además, el que de manera tan simple, usemos tal excusa, para acogernos a los parches heurísticos en nuestra obsesión por la comodidad y el “no cambio”, parece complicar más si cabe la cuestión.

«Nada permanece excepto el cambio»

Heráclito

Pero muy probablemente, en lo que no pensase Heráclito en aquel momento, fuese, precisamente, en la velocidad de dicho cambio. Y el entorno, el nuestro, no queda, por supuesto al margen.

Algo que la sociología ha negado per se, la rapidez en los procesos de cambio, ahora constatamos día a día: los cambios sociales se producen a una vertiginosa velocidad. Cuando creemos haber encontrado la solución al problema, este ya ha cambiado, ya es otro diferente.

Y con el cambio, las nuevas tecnologías y la cultura 2.0 propiciaron la eclosión de la Era de la Información de tal forma que esa misma información acabó por desbordarnos.

Y con todos mis respetos, como no podría ser de otra manera, a las libertades y derechos, en este caso aquellos relacionados con la libre expresión de ideas y opiniones —por la mismos por los que yo estoy compartiendo este escrito ahora con ustedes— y sin ánimo de entrar en polémica alguna, me parece interesante recordar las recientes declaraciones del escritor y filósofo Umberto Eco cuando se refería a los efectos causados por las redes sociales:

«Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios»

Umberto Eco

Aun así, soy de los que piensa que ante dar voz a los necios, lo verdaderamente peligroso es pretender callar a los justos.

Pero lo cierto es que ya al levantamos por la mañana y, como acto reflejo, nos “enchufamos” al Facebook, al Twitter y nos ponemos en marcha con el WhatsApp. Nos llegan con facilidad todo tipo de opiniones, de noticias, de informaciones; elegimos las que más nos sorprenden, o más gracia nos puedan hacer, o aquellas que vienen de alguien que nos cae mejor que otro y, casi siempre, aquellas que más nos acomodan y nos justifican para mantenernos en la postura en que nos encontramos  —en nuestra susodicha zona de confort— de modo que sin esfuerzo y sin ningún incomodo cambio en nuestro sinvivir ya tenemos unas cuantas nuevas verdades que alguien nos ha prestado para ratificarnos en lo nuestro y hacernos así más llevadera nuestra existencia.

El ser humano es un ser social que no puede prescindir del resto de seres humanos, precisa interrelacionarse  con dependencia extrema, precisa de una socialización que garantice su libre albedrío,  pero para ello, no sólo se trata de aprender a creer, sino que es fundamental aprender a pensar, y con ello a dudar, a reflexionar para, al fin, sacar el adecuado provecho las experiencias de los demás, de forma que con ello podamos obtener libremente, bajo nuestro propio criterio, nuestra propia realidad, nuestra propia verdad.

redes-sociales-

Robert Swartz, director del NCTT, The National Center for Teaching Thinking, afirmaba que entre un «90 y un 95 por ciento» de la población mundial no sabe pensar adecuadamente —nada alentador, por cierto—y culpa de esta situación a los sistemas educativos “donde se enseña a memorizar, pero no a razonar y a resolver un problema haciendo uso de la creatividad” (en ABC.es).

«Poca gente en el planeta ha aprendido a pensar de forma más amplia y creativa. […] El progreso de la humanidad depende de este pensamiento»

Robert Swartz

Y para solucionar este asunto, el doctor Swartz afirma que la clave radicaría en enseñar a las nuevas generaciones a «pensar de forma crítica». Y yo, muy sinceramente, creo que ya estamos en ello. Así, volviendo al inicio, a través del pensamiento crítico, será la única manera de verificar aquello que, como decíamos, Héctor y Elisabeth pretendían contarnos en su ponencia.

Entretanto, y si alguien de quien ha visitado esta bitácora cree que merece la pena verificar aquello que hoy les he contado, mientras se pone a ello, me gustaría, para finalizar recordar una sencilla cita que también podría, alguna vez, convertirse en una verdad nuestra. Dice así:

«Sé tú e intenta ser feliz, pero ante todo, sé tú»

Charles Chaplin

Así pupedroatienza_3es, que no les calienten la cabeza, no se dejen marear y, por favor, no se crean todo lo que les cuento.

pedro_atienza_inteligencia_emocional_center

pedroatienza@inteligenciaemocional.center

Telf.: 619217810


 

Pedro Atienza

Máster en Gestión y Administración de Empresas por FUNDESEM Business School. Experto en Inteligencia Emocional y Coaching Ejecutivo por la Universidad Rey Juan Carlos y Escuela de Inteligencia de Madrid. Formado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos por la Universidad de Alicante.

More Posts - Website

Follow Me:
TwitterFacebookLinkedIn

Add comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies